viernes, 6 de febrero de 2026

OPINIÓN INVITADA

 Del Gólgota Rosa al Desacato Escolar: ¿Cuándo fue que nos perdimos?




Por: Natanael Santos


Con la nostalgia que dan los años, el deseo del retorno de los valores humanos a las aulas y en homenaje a profesores sanjuaneros, me pregunto: ¿Cuándo fue que nos perdimos?


¿Cuándo fue que cambiamos la corrección certera y oportuna de profesores y vecinos, como las de la teacher, Inés Suzaña, por la levedad? Palabra que antes relacionábamos con Milan Kundera y hoy solo representa lo insignificante, servido en descascarados platos de incultura a través de las redes sociales.


¿Cuándo fue que cambiamos por lo intrascendente, los retóricos discursos que en los días de efemérides patria pronunciaban los profesores de historia? esos que alimentaban nuestro orgullo patrio, maestros como Jeremias de los Santos, de mi infancia sanjuanera.


¿Cuándo fue que cambiamos el lenguaje para que la palabra punto, dejara de ser un signo de la gramática castellana, o la acumulación de aciertos alcanzados en un juego de básquet o de voleibol, para convertirse en un despreciable termino, que define los centros de expendios de drogas y alucinógenos que dañan nuestra juventud?


¿ Por qué cambiamos la sana admiración de las voluptuosidades de las profesoras Mirian Morillo o de Lorenza Gerónimo y en caída libre, llegamos al “Desacato escolar” de Tokisha y al video musical en escuela pública de Shupamela y la Menor Queen?


¿En qué momento dejamos de admirar las delicadas herejías y lujurias poéticas del Gólgota Rosa, de Favio Fiallo, y pasamos a hacer viral a una pseudo -artista, una menor llamada Masha, que, en redes sociales, vocifera: “cuando estaba en Conani me picaba la popola/ iba a cumplir 18 y estaba esperando la hora/pa´salí a la calle amontarme en pasola/… cuando tenía 14 me buscaban los tigueres en pasola/ porque a mí, mi mama no me controla…?


Perdimos la inspiración de Silvio de “Una Mujer con Sombrero” o de Pablo en “El breve espacio en que no estás” y el compromiso social hecho poesía por Joan Manuel en “Pueblo Blanco”, de Ana Belén, de Facundo, de los Guaraguaos y nuestros Ramón Leonardo, para caer a la grosería cantada desde el resentimiento social y la incultura.


Pasamos de decir, como Silvio y Sergio que, “los amores cobardes, nunca llegan a amores ni a historias, se quedan allí, a decir “perro pendejo no coje perra”. Duele que, donde hubo poesía hoy solo queda vulgaridad.


Cambiamos las acertadas explicaciones de las matemáticas de Baldor de Luis Matos con su menuda voz, la geometría de Juan Bautista y la historia bien contada de Dámocles Méndez y Jeremías de los Santos, por las Tablets, teléfonos y computadores, llenos de pornografías y de chismes faranduleros baratos.


Abandonamos la férrea corrección de un Ramón Américo Pasián, en interés de aprender a jugar voleibol, para pasar a una generación que solo quiere juka y saber dónde conseguirá el dinero de la próxima dosis


Dejamos de lado la amabilidad y ternura de Mery Piña y las sabias explicaciones de Naturales y Química de Carmen Matos, para pasar a maestros violadores de niñas, como el caso de San Pedro de Macorís. ¿Por qué abandonamos la Formación Humana de Aurelina de los Santos, o de Artes Industriales que formó jóvenes de bien y productivos?


Cualquierizamos la educación con maestros sin vocación y mal formados, que imparten dos horas de clase y corren a la cooperativa, a buscar lo que no necesitan, movidos por un consumismo voraz, encerrados en una competencia por lo material, y sin interesarse en elevar sus capacidades y sus valores.

A la llamada ADP, que asocia a los profesores, no le importa que el año pasado los niños dominicanos perdieron el 34% de sus horas de clase, y es desesperanzador saber que, los bachilleres de menor índice académico son los que estudian Educación


Hemos involucionado a pesar del 4%, que solo ha servido para la corrupción y para que los profesores exijan más, dando menos, penosamente hay que admitir que, la educación de la dictadura y de los doce años, era mejor que la actual, la de hoy debió estar orientada a formar ciudadanos responsables con la patria, la familia, la sociedad y el medio ambiente, para por ejemplo: reducir los feminicidios, los embarazos en adolescentes, los accidentes de tránsito y el manejo inadecuado de los residuos sólidos, y así resolver males sociales que nos aquejan, necesitamos educadores competentes, que vuelvan a ser guardianes de la moral y promotores de valores humanos





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