miércoles, 11 de febrero de 2026

Autoridades emplazan metaleros de Villa Consuelo por ocupación del espacio público

 Autoridades emplazan metaleros de Villa Consuelo por ocupación del espacio público





Advierten no permitirán limitaciones a la movilidad de los ciudadanos



Santo Domingo (Rep. Dominicana).- Autoridades de distintas instancias gubernamentales otorgaron un plazo de 15 días a los compradores de metales usados de Villa Consuelo para que desocupen los espacios público y dejen de limitar la movilidad de los ciudadanos que transitan por las aceras del sector.


Los ministerios de Interior y Policía (MIP) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Mimarena), en coordinación con la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN), Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa) y la Policía Nacional visitaron a los dueños de los establecimientos para entregarle la notificación. 



La participación del MIP se da por instrucciones de la ministra, Faride Raful, instruyó al viceministro de Convivencia Ciudadana, Antonio Palma, ante las constantes llamadas que recibe la Dirección de Denuncias Ciudadanas, que dirige Wendy Zapata, por los inconvenientes que enfrentan los ciudadanos para transitar por las aceras debido a la ocupación por parte de los Metaleros.



Palma manifestó que en esta oportunidad se notificó a los compradores de metales usados para continuar con los compradores y reparadores de colchones.


“A la ministra Faride Raful le preocupa que esta situación ponga en peligro la integridad física de las personas que transitan por las vías ocupadas ya que se pueden originar conflictos entre los ocupantes y los transeúntes y por ello respalda con acciones la recuperación de los espacios comunes”, manifestó el viceministro.



De su lado, Zapata indicó que son constantes la llamada que recibe la dependencia bajo su dirección por parte de personas que se ve en la obligación de tener que caminar por las calles, en vez de las aceras, por la ocupación que mantienen los metaleros y esa situación pone en riego su seguridad.


“Se nos quejan por el desorden y contaminación producto de la ocupación de los espacios públicos por parte de los metaleros lo que impide el libre tránsito de los residentes en el sector Villa Consuelo”, dijo Zapata



En tanto, José Manuel Rosario, quien representó al MIP en la entrega de las notificaciones, dijo que en esta oportunidad se le comunicó el plazo para la desocupación y que en lo adelante solo podrán colocar una balanza para pesar los metales a comprar y una vez adquiridos deben ubicarlos en espacios que no obstaculicen el espacio público y el tránsito de los ciudadanos.


“En esta oportunidad el operativo fue para notificar para que recojan todo o de lo contrario, en una nueva visita se procederá a la incautación de todo lo que impida la libre movilidad de los transeúntes”, explicó.


En la entrega de la notificación a los metaleros estuvieron por la ADN, el teniente coronel José Aníbal Sanz Melo, director de Defensa y Uso de Espacio Físico; teniente coronel Arlin Mañón Rodríguez, coordinador Proyecto de la Avenida Paris; Yenny López, coordinadora de Espacio Público y José Otaño de la Circunscripción 3, el regidor.


Por el Mimarena participaron José Migue González, Eusebio Valentín y el teniente coronel Miguel Pérez, del Senpa.

Hermandad de Veteranos deposita ofrenda floral en el Altar de la Patria

 Hermandad de Veteranos deposita ofrenda floral en el Altar de la Patria




Santo Domingo, R.D., 11 de febrero. – La Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, realizó este miércoles un solemne acto de depósito de ofrenda floral en el Altar de la Patria, en honor a los Padres de la Patria y a los héroes nacionales que ofrendaron sus vidas por la libertad y soberanía de la República Dominicana.


El acto inició a las 9:00 de la mañana con la formación de la guardia de honor, miembros de la Hermandad y autoridades invitadas, seguido de la llegada oficial conforme a la precedencia militar. 



La invocación religiosa elevó una oración por la Patria y por la memoria de los héroes nacionales, dando paso a la interpretación del Himno Nacional Dominicano, momento que reafirmó el compromiso patriótico de los presentes.


La ofrenda floral fue depositada por una comisión designada de la Hermandad, en un ambiente de respeto y solemnidad, seguido del tradicional Toque de Silencio en honor a los Padres de la Patria y a los héroes caídos.



El discurso central estuvo a cargo del Mayor General (r) Valerio Antonio García Reyes, ERD, Presidente de la Hermandad, quien destacó la importancia de mantener viva la memoria histórica y fortalecer los valores de patriotismo, honor y lealtad que distinguen a los veteranos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.


El acto concluyó con la despedida de las autoridades, la foto oficial y palabras de cierre, reafirmando el compromiso institucional de la Hermandad con la defensa de los valores patrios y el respeto a la memoria histórica nacional. Gerencia de Comunicacion Estratégica

Comercios en La Romana generan pérdidas anuales de casi RD$1 millón por fraude eléctrico en perjuicio de Edeeste*

 *Comercios en La Romana generan pérdidas anuales de casi RD$1 millón por fraude eléctrico en perjuicio de Edeeste*


 

La Romana, R.D. – La Procuraduría General Adjunta para el Sistema Eléctrico (Pgase) en coordinación con la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (Edeeste), realizó un operativo de notificación y detección de fraude eléctrico en varios establecimientos comerciales de esta provincia, donde se identificaron irregularidades que representan pérdidas anuales ascendentes a RD$911,599.18 para el sistema eléctrico.


 

El despliegue contó con la participación de unidades especializadas de la Pgase y la SIE, junto a equipos técnicos de Edeeste, quienes ejecutaron inspecciones simultáneas en distintos puntos estratégicos, detectando conexiones irregulares que comprometen la seguridad de la red y afectan la sostenibilidad financiera del servicio.




 

Entre los establecimientos intervenidos se encuentran Suplidora Eliezer, The Mole Car Wash, The Mole Fitness Club, Concretera Sin Nombre y Neno Gomas y Radiadores. En estos negocios, los técnicos determinaron un consumo real estimado de 54,188 kWh, energía que no estaba siendo debidamente registrada ni facturada conforme a su demanda real.

 

Edeeste y la Pgase enfatizaron que este tipo de prácticas, particularmente en consumidores con alta demanda energética, impacta directamente la estabilidad del servicio, debilita las finanzas de las distribuidoras y afecta a los clientes que sí cumplen con el pago responsable de su factura.


 

Las autoridades reiteraron que el país debe avanzar hacia una firme cultura de pago, especialmente entre los grandes y medianos consumidores que demandan importantes volúmenes de energía sin asumir el costo correspondiente. El fraude eléctrico no solo es una violación a la ley, sino una acción que desestabiliza el sistema limita las inversiones necesarias para mejoras y perjudica a toda la población.

 

Ambas instituciones aseguraron que continuarán intensificando los operativos de fiscalización en todo el territorio nacional, reafirmando su compromiso con un sistema eléctrico más justo, transparente y sostenible para todos los dominicanos.

Manzanillo: territorio vulnerable impactado sin resarcimiento por megaproyecto energético de Shell y Haina Investment

 Manzanillo: territorio vulnerable impactado sin resarcimiento por megaproyecto energético de Shell y Haina Investment




Análisis territorial de impactos ambientales, sociales, productivos e institucionales derivados del proyecto Manzanillo Bay Energy.


 Por Frank Valenzuela

 

Introducción

Con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la participación de ENERLA, el Consorcio Manzanillo Gas & Power desarrolla el proyecto Manzanillo Bay Energy en la Bahía de Manzanillo. El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo (CEBAMDER) presenta el presente resumen como síntesis de una investigación territorial más amplia que analiza la implantación del proyecto y sus efectos en un sistema costero de alta sensibilidad ecológica, productiva y social, donde las intervenciones a gran escala generan impactos más allá del ámbito estrictamente ambiental.


La Bahía de Manzanillo es un territorio funcional en el que convergen ecosistemas costeros frágiles, comunidades históricamente asentadas y actividades económicas dependientes del entorno natural. En este contexto, un megaproyecto energético de alcance internacional produce una reconfiguración acelerada del territorio, alterando equilibrios ecológicos, sociales, productivos e institucionales. Por ello, el análisis se fundamenta en una lectura territorial integral que evalúa la distribución real de cargas y riesgos, y no se limita a una valoración sectorial de infraestructura.


El estudio se estructura a partir de un hecho determinante: la eliminación previa de cobertura vegetal y la alteración física del suelo antes de contar con una evaluación ambiental y social capaz de preservar una línea base territorial representativa. Desde esta secuencia se examina la definición de la línea base utilizada, los impactos reconocidos por el propio estudio ambiental y la suficiencia de las medidas propuestas para gestionarlos. El objetivo es situar el debate en hechos documentados y en responsabilidades técnicas asociadas a la gestión ambiental y social del proyecto, conforme a los estándares aplicables del BID.



Tema 1. El territorio como sistema funcional preexistente

 

El análisis parte de una lectura territorial del proyecto energético en Manzanillo, entendiendo el territorio no como un espacio vacío disponible para la inversión, sino como un sistema funcional preexistente. En la Bahía de Manzanillo confluyen ecosistemas costeros sensibles, comunidades históricamente asentadas y actividades productivas directamente dependientes del entorno natural. Este entramado configura un equilibrio territorial previo que no puede ser sustituido ni explicado mediante evaluaciones sectoriales fragmentadas, centradas exclusivamente en componentes aislados del proyecto.


Desde esta perspectiva, el territorio es sujeto de impacto. Cualquier alteración en un componente ambiental o espacial genera efectos en cadena sobre la productividad local, las dinámicas sociales, la conectividad territorial, la gobernanza y la estabilidad institucional. Estos impactos no se manifiestan de manera aislada, sino como procesos interdependientes que se refuerzan entre sí. El enfoque territorial permite identificar estas conexiones estructurales que suelen quedar invisibilizadas cuando los impactos se clasifican de forma individual como “bajos” o “moderados”, sin atender a su persistencia y acumulación en el tiempo.



Tema II. Caracterización integral del proyecto energético


Manzanillo Bay Energy es un complejo energético de gran escala localizado en la Bahía de Manzanillo, integrado por una terminal de importación, almacenamiento y regasificación de gas natural licuado y una central eléctrica de ciclo combinado con capacidad aproximada de 420 MW. La infraestructura asociada —muelle de descarga, tanque criogénico, gasoductos e instalaciones industriales permanentes— redefine de manera estructural los usos del suelo y del espacio marino, introduciendo una transformación territorial de carácter permanente. La magnitud física del proyecto excede la lógica de una obra puntual y se inscribe en un proceso de reconfiguración funcional del territorio costero.



El proyecto es desarrollado por el Consorcio Manzanillo Gas & Power, con participación de empresas de alcance global y regional como Shell Gas & Power Development, Haina Investment Company y ENERLA, bajo una estructura que concentra las decisiones estratégicas fuera del territorio intervenido. Con una inversión estimada en 1,700 millones de dólares y financiamiento multilateral respaldado por la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental y Social, el proyecto adquiere una fuerte inercia operativa que prioriza la continuidad financiera sobre ajustes tempranos en la secuencia preventiva.


El análisis se concentra en el Bloque 1, habilitante del inicio material de las obras, y evidencia que, a tres años de ejecución, los impactos reconocidos no presentan respuestas efectivas y verificables sobre comunidades, sectores productivos y componentes funcionales del territorio, desplazando el debate desde la mitigación formal hacia obligaciones reforzadas de gestión territorial.



Tema III. Participación comunitaria y advertencias tempranas


El Estudio de Impacto Ambiental y Social reconoce que el proyecto se implanta en un territorio socialmente organizado, identificando actores comunitarios, productivos e institucionales durante la fase de evaluación. El propio EIAS documenta que “se entrevistaron a 32 actores pertenecientes a más de 32 entidades de la zona de impacto del proyecto”, clasificados según niveles de afectación e influencia (EIAS, Cap. 5, sec. 5.6, p. 191; Tablas 5-1 y 5-2, pp. 195–197). En ese marco, el expediente ambiental incorpora advertencias tempranas de alto valor territorial, entre ellas la formulada por Frank Valenzuela, quien advierte que el Plan de Ordenamiento Territorial financiado por el BID prioriza la ordenación de inversiones sobre el territorio y sitúa a Villa Raf como comunidad potencialmente desplazada para habilitar un corredor industrial (EIAS, Cap. 5, sec. 5.9.2.j, pp. 210–211).

De manera complementaria, el EIAS registra la posición de actores de desarrollo local y comunitario que alertan sobre los efectos sociales del proyecto. Helvio Bejarán señala que “lo más saludable es que no se traslade la población de Villa Ray y que se impacte lo menos posible a la población” (EIAS, Cap. 5, sec. 5.9.1.e, p. 203), mientras que el propio estudio reconoce que “las percepciones comunitarias recogidas durante el proceso reflejan preocupaciones vinculadas a las actividades ya ejecutadas en el área del proyecto” (EIAS, Cap. 6, p. 33). No obstante, la participación se configura como un insumo consultivo sin capacidad vinculante, generándose una brecha entre advertencias documentadas y respuestas estructurales, lo que explica la persistencia del conflicto desde una perspectiva de gestión territorial.



Tema  IV. Secuencia crítica: desmonte previo y debilitamiento del principio preventivo

Relleno y obras asociadas a la construcción del muelle (jetty) del proyecto energético, ejecutadas tras el desmonte inicial del territorio.

El Estudio de Impacto Ambiental y Social reconoce que la línea base ambiental fue levantada cuando el territorio ya había sido intervenido. El propio estudio admite que “la línea base ambiental se desarrolló considerando las condiciones observadas al momento de los trabajos de campo, las cuales incluyen áreas previamente intervenidas” (EIAS, Cap. 6, p. 20), y que “las actividades previas de preparación del sitio modificaron las condiciones originales del área evaluada” (EIAS, Cap. 6, p. 21). Estas afirmaciones confirman que el diagnóstico no partió de un estado preintervención, reduciendo la función preventiva de la línea base y debilitando su valor como referencia técnica para identificar pérdidas reales atribuibles al proyecto.



La intervención temprana incluyó movimientos de tierra, rellenos y nivelación antes de completarse la evaluación ambiental, tal como reconoce el EIAS (Cap. 4, p. 146). Esta secuencia de “intervención previa–evaluación posterior” normaliza parte del daño como condición inicial, limitando la trazabilidad de impactos y la cuantificación de pérdidas territoriales acumuladas. Desde una perspectiva territorial, ello condiciona la gestión posterior, ya que una línea base ex post tiende a generar medidas centradas en control operativo, sin capacidad efectiva para revertir la degradación funcional del territorio ni responder proporcionalmente a los impactos persistentesa del bosque destruido


Tema V. Línea base territorial declarada vs. línea base real


El Estudio de Impacto Ambiental y Social define la línea base como referencia para identificar y evaluar los impactos del proyecto, pero reconoce que no representa un estado previo intacto del territorio. El propio estudio admite que “la línea base ambiental se desarrolló considerando las condiciones observadas… las cuales incluyen áreas previamente intervenidas” (EIAS, Cap. 6, p. 20) y que “las actividades previas… modificaron las condiciones originales del área evaluada” (EIAS, Cap. 6, p. 21). En términos técnicos, la línea base declarada describe un territorio ya transformado, lo que limita su función preventiva y su capacidad para reflejar pérdidas reales atribuibles al proyecto.



El EIAS documenta además que “durante las etapas iniciales se realizaron movimientos de tierra, rellenos y nivelación del terreno” (EIAS, Cap. 4, p. 146), incorporando parte del daño como condición inicial y debilitando la trazabilidad de impactos. Desde un enfoque territorial, esta distorsión desplaza la carga de la degradación hacia comunidades, sectores productivos y gobiernos locales, y obliga a evaluar la suficiencia de las medidas no por su existencia formal, sino por su capacidad efectiva para modificar condiciones territoriales persistentes y restituir funciones críticas del sistema intervenido.


Tema VI. Estado cero: radiografía territorial integral del sistema Manzanillo

 

Se presenta el estado cero como la referencia funcional del territorio previo a la intervención, identificando los componentes físicos, ecológicos, productivos, sociales e institucionales que sostenían el equilibrio territorial y la continuidad de los medios de vida.

En su configuración original, Manzanillo operaba como un sistema territorial ambientalmente estable y ecológicamente estratégico. El EIAS documenta una llanura costera de alta permeabilidad que facilitaba la recarga de acuíferos y el mantenimiento de flujos hídricos hacia humedales clave, así como la existencia de ecosistemas de alto valor biológico, incluyendo manglares extensos, humedales protegidos y hábitats críticos para tortugas marinas y aves. Este sistema marino-costero cumplía funciones esenciales de regulación ambiental, seguridad alimentaria y resiliencia climática, sosteniendo además una pesquería local dependiente de la integridad ecológica del territorio.



Sobre esta base ambiental se estructuraba una economía territorial directamente vinculada a los servicios ecosistémicos y a usos tradicionales compatibles con la conservación. El EIAS reconoce actividades productivas como la apicultura, la pesca artesanal, el ecoturismo asociado a Playa Estero Balsa y prácticas ganaderas de baja escala, junto a un bloque social e institucional funcional donde vivienda, salud, conectividad y gobernanza local constituían factores críticos de estabilidad. La presencia de un ayuntamiento rector y un marco normativo de protección nacional e internacional configuraban un territorio con equilibrios consolidados, cuya alteración no podía evaluarse de forma sectorial, sino como una transformación integral del sistema territorial.


Tema VII. Caracterización integral de impactos territoriales reconocidos por el proyecto y su significancia


El Estudio de Impacto Ambiental y Social reconoce de manera explícita la existencia de impactos ambientales y sociales asociados al proyecto Manzanillo Bay Energy, tanto en la fase de construcción como en la de operación. En el Capítulo 7, el EIAS establece que “las acciones del proyecto generan impactos negativos de diversa magnitud sobre componentes físicos, biológicos y socioeconómicos del área de influencia” (EIAS, Cap. 7, Identificación y Evaluación de Impactos Ambientales y Sociales, p. 734). Este reconocimiento formal confirma que el proyecto no se desarrolla en un escenario neutro, sino en un territorio donde ya se han producido alteraciones significativas atribuibles a las acciones ejecutadas y planificadas.


 

De manera específica, el estudio identifica impactos sobre la cobertura vegetal, los suelos, los cuerpos de agua, el paisaje y las actividades productivas locales, señalando que “las actividades de preparación del sitio, construcción de infraestructuras y operación del proyecto generan modificaciones en el medio físico y biótico” (EIAS, Cap. 7, p. 743). Esta admisión es relevante desde una perspectiva territorial, ya que sitúa el daño ambiental dentro del marco analítico del propio estudio, descartando cualquier interpretación que pretenda minimizar o negar la existencia de afectaciones sustantivas.

 

El Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) del Proyecto Terminal de Importación con Almacenamiento y Regasificación de GNL y Central Eléctrica de aproximadamente 420 MW identifica, para la fase de construcción, un conjunto amplio de impactos sobre el medio físico, biológico y territorial, asociados principalmente al desbroce, movimiento de tierra, transporte de materiales y obras marino-costeras.


 

 Entre estos se incluyen el aumento del material particulado, ruido, vibraciones y gases de combustión en el aire (A-1, A-2, A-3), la posible contribución a emisiones de gases de efecto invernadero (CL-1), la contaminación y compactación del suelo (S-1, S-2), la turbidez y contaminación de aguas superficiales por instalación de tuberías y jetty (ASP-1, ASP-2), la pérdida de cobertura vegetal por desbroce (V-1), la pérdida de hábitat y afectación directa a la fauna terrestre (F-1, F-2), así como impactos directos sobre el ecosistema de humedal, la dinámica costera y la biota marina por las infraestructuras marinas (EH-1, DC-1, BM-1). En el plano social y productivo, el estudio reconoce molestias a comunidades por ruido y polvo (PB-3), riesgos a la salud y seguridad (PB-4, PB-5), afectaciones económicas a pescadores, apicultores y ganaderos caprinos por la ocupación y transformación del territorio (PB-6, PB-7, PB-8), así como impactos sobre tránsito, vialidad, servicios básicos, paisaje y patrimonio cultural (TV-1, TV-2, TV-3, IS-1, PS-1, PC-1).

 

Para la fase de operación, el EIAS identifica impactos adicionales de carácter permanente o recurrente, vinculados al funcionamiento de la planta de GNL, la central termoeléctrica y la plataforma marina. Estos incluyen la contaminación del aire por emisiones y ruido de operación (A-4, A-5, A-6), emisiones continuas de gases de efecto invernadero (CL-2), contaminación del suelo y aguas subterráneas por manejo de residuos y derrames (S-3, S-4, AS-1), alteraciones en la calidad de aguas marinas por descargas de enfriamiento y residuos de embarcaciones (ASP-3, ASP-4, ASP-5), afectación a fauna terrestre por control químico de plagas (F-3, F-4) y a la biota marina por descargas térmicas, tránsito marítimo y derrames accidentales (BM-2, BM-3).

 

En el componente humano y territorial, se reconocen impactos por emisiones, ruido y vibraciones sobre comunidades (PB-9), riesgos de accidentes industriales y marítimos (PB-14, PB-15), presión sobre servicios públicos e institucionales (IS-2), cambio de uso de suelo (US-1), alteración del paisaje marino y rural (PS-2) y un incremento sostenido en el consumo de agua, combustibles y energía (RC-4, RC-5). Estos impactos se encuentran sistematizados en la Tabla 7-5 y el desarrollo del Capítulo VII del EIAS, páginas 746–747, constituyendo el universo de impactos formalmente reconocidos por el proyecto.

 

Tema IX. Impactos territoriales críticos omitidos y traslado sistemático de costos sociales, ambientales e institucionales al municipio.

 

 Los impactos omitidos por el proyecto constituyen un bloque sistemático de afectaciones territoriales, acumulativas y estructurales que no fueron incorporadas como impactos autónomos en el EIAS, pese a ser consecuencias directas y previsibles de la intervención. Entre ellos se encuentran: la pérdida irreversible de funciones ecosistémicas del bosque seco, más allá de la simple remoción de cobertura vegetal; la ruptura del corredor ecológico terrestre–manglar–marino; la degradación funcional del Sitio Ramsar Estero Balsa como sistema integrado (manglares, playa y humedales); la eliminación de servicios ambientales no monetizados (regulación climática, amortiguamiento de eventos extremos, recarga hídrica); la fragmentación del territorio productivo tradicional (pesca, apicultura, ecoturismo, ovino-caprino) sin restitución equivalente; la pérdida de acceso público al litoral; la alteración del paisaje identitario; la erosión de la cohesión social y del patrimonio cultural; el aumento del riesgo sanitario crónico por exposición residencial permanente; la sobrecarga institucional del Ayuntamiento; y la transferencia de residuos sólidos, industriales y domésticos al vertedero municipal, sin que el proyecto asuma este impacto como propio. Ninguno de estos efectos es clasificado por el proyecto como impacto independiente, aunque todos derivan directamente de la ocupación territorial, el cambio de uso de suelo y la escala industrial de la intervención.

 

En el plano municipal, el impacto omitido más crítico es la transferencia de cargas estructurales al territorio de Manzanillo, particularmente al Ayuntamiento de Pepillo Salcedo, que asume sin compensación proporcional el costo de la gestión de residuos, el deterioro vial, la presión sobre servicios básicos, la vigilancia territorial y la conflictividad social. El vertedero municipal se convierte de facto en un componente oculto del proyecto: absorbe residuos adicionales, residuos peligrosos indirectos y presión operativa, sin ampliación, modernización ni fortalecimiento institucional asociado, configurando una externalización del impacto ambiental e institucional.


A ello se suma la hiperexposición de Villa Raif, comunidad situada a escasos 30 metros del proyecto, donde confluyen impactos ambientales, sociales, de salud, conectividad y seguridad, que el estudio fragmenta en impactos “moderados” pero que, en conjunto, configuran un impacto territorial crítico acumulativo. Esta omisión no es técnica sino estratégica: al no reconocer estos impactos como tales, el proyecto evita clasificarlos, mitigarlos adecuadamente y, sobre todo, resarcirlos, trasladando el costo real del desarrollo industrial al municipio y a sus comunidades.

 

El siguiente cuadro integra, desde un enfoque territorial, los impactos ambientales, sociales, productivos e institucionales derivados del proyecto Manzanillo Bay Energy, contrastando los efectos reconocidos por el propio estudio con las dinámicas reales del territorio. Este análisis permite visualizar la acumulación de impactos, la transferencia de cargas a las comunidades y las brechas existentes entre impacto generado y respuesta formulada por el proyecto.:

Tema IX. Evaluación del PGASS como respuesta de mitigación: suficiencia e insuficiencia

 

Desde un enfoque de evaluación integral y territorial, la presente investigación concluye que la respuesta del proyecto Manzanillo Bay Energy frente a la línea base ambiental y socioeconómica utilizada resulta técnicamente insuficiente en alcance, escala y capacidad de transformación del territorio. El análisis evidencia una ruptura estructural entre los impactos reconocidos por el propio Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) y las medidas contenidas en el Plan de Gestión Ambiental y Social (PGASS), las cuales no demuestran capacidad efectiva para modificar las condiciones territoriales que generan dichos impactos ni para revertir sus efectos persistentes. Esta incoherencia impide cerrar adecuadamente la relación impacto–respuesta exigida por los estándares de diligencia ambiental y social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).


 

La evidencia documental confirma que la línea base fue construida sobre un territorio previamente intervenido (EIAS, Cap. 6, pp. 20–21), con pérdida de cobertura vegetal, alteración de hábitats terrestres y presión acumulada sobre ecosistemas costeros críticos. A pesar de ello, el propio proyecto reconoce impactos adicionales asociados a polvo, ruido, pérdida de hábitat, afectación de humedales, restricciones a la pesca, fragmentación territorial y presión institucional, los cuales son clasificados mayoritariamente como “Bajo” o “Moderado”, pese a su carácter persistente, acumulativo y territorialmente concentrado.

 

Desde una perspectiva de gestión, esta clasificación resulta insuficiente: la suficiencia no depende de la etiqueta asignada al impacto, sino de la capacidad real de la respuesta para reducirlo en el territorio y evitar la transferencia de cargas hacia comunidades y gobiernos locales con capacidad limitada.

Las medidas descritas en el PGASS se concentran predominantemente en controles operativos de obra, tales como delimitación de áreas de intervención, señalización, desbroce selectivo y gestión administrativa de conflictos. Este enfoque procedimental configura una respuesta preventiva tardía, orientada a regular la ejecución de las actividades, pero sin evidencia de reversión de la degradación funcional ya incorporada a la línea base.

 

 Como resultado, persisten impactos activos sobre ecosistemas protegidos y productivos, incluyendo los manglares de Estero Balsa, los humedales reconocidos bajo la Convención Ramsar, la fauna terrestre y marina —con presencia de aves y especies amenazadas—, así como sobre actividades que sostienen la economía local, como la pesca artesanal, el ecoturismo y la apicultura. A ello se suma una presión institucional no reconocida sobre el ayuntamiento local y una fragmentación persistente de la conectividad territorial, especialmente en Villa Raif y su acceso histórico al litoral.

 

En consecuencia, el proyecto no logra demostrar una correspondencia técnica suficiente entre la línea base utilizada, los impactos identificados y las medidas adoptadas. Bajo los principios de gestión ambiental y social del BID, esta falta de coherencia constituye una falla sustantiva de gestión, al mantener impactos residuales activos y cargas territoriales que no son absorbidas por el diseño del proyecto. La insuficiencia del PGASS queda así establecida con base probatoria, explicando la persistencia del conflicto territorial y evidenciando que la respuesta del proyecto no alcanza a restituir ni estabilizar las funciones esenciales del territorio intervenido.

Capítulo X. Impactos territoriales residuales y planificados: contradicciones, riesgo acumulado y ruptura de la concertación social

 

La ejecución del proyecto Manzanillo Bay Energy ha generado impactos territoriales residuales ya materializados, así como impactos adicionales formalmente planificados que, aun sin haberse ejecutado en su totalidad, constituyen riesgos ciertos, verificables y atribuibles al diseño del proyecto. En el caso del muelle de descarga (jetty), el relleno costero ya fue realizado, alterando de manera permanente la morfología litoral y las dinámicas hidrodinámicas del entorno inmediato.

 

Esta intervención se inserta en un sistema marino-costero funcionalmente conectado al Parque de Manglares de Estero Balsa y a los humedales asociados, lo que implica una afectación territorial que no puede analizarse como obra aislada. A ello se suma que el trazado de la tubería de gas, aunque aún no ejecutado, ha sido seleccionado, contemplado y planificado para atravesar un humedal funcional, reconocido como receptor de aves migratorias y como espacio de regulación ecológica, lo que configura un impacto territorial anticipado, plenamente atribuible al proyecto desde el punto de vista de planificación y responsabilidad.

 

Este escenario adquiere mayor gravedad al contrastarse con las afirmaciones públicas oficiales realizadas durante el proceso de concertación institucional y social. El Ministerio de la Presidencia, en respuesta a advertencias de la Academia de Ciencias, aseguró públicamente que los proyectos del Plan Maestro de Manzanillo “no realizarán relleno de la playa de Estero Balsa ni de humedales”, y que “las áreas protegidas no serán afectadas”, según declaraciones difundidas por el diario Diario Libre el 13 de abril de 2023. En esa misma comunicación, el asesor legal del proyecto, Joel Ramírez, afirmó que la intervención de áreas protegidas no estaba contemplada y que los estudios técnicos garantizaban la no afectación del entorno.

La existencia de un relleno ya ejecutado para el jetty y la planificación explícita del paso de una tubería por un humedal funcional colocan estas declaraciones en abierta contradicción con la realidad territorial, lo que configura una ruptura sustantiva del principio de buena fe y de la concertación social que sirvió para validar el proyecto ante la comunidad.

 

De igual forma, el cierre planificado de la carretera que conecta Villa Raif con Playa Estero Balsa no constituye un impacto local ni exclusivo de esa comunidad, sino un impacto territorial de escala municipal y regional. Esta vía no solo garantizaba el acceso de Villa Raif al litoral, sino que funcionaba como eje estratégico de conectividad para el municipio de Pepillo Salcedo y para comunidades cercanas de Montecristi y Dajabón, especialmente en un contexto donde la otra vía de entrada al territorio ha sido prácticamente eliminada o severamente degradada. La planificación de su cierre implica aislamiento territorial, afectación a la movilidad productiva, restricción del acceso a recursos naturales y debilitamiento de la cohesión regional. Presentar este cierre como una medida menor o localizada constituye una subestimación deliberada del impacto, y su validación en procesos participativos previos representa una burla institucional a la comunidad, al haberse asegurado que ni humedales, ni playa, ni conectividad serían afectados.

 

En conjunto, la ejecución parcial de obras, la planificación explícita de nuevas intervenciones en humedales y la proyección del cierre de un eje vial estratégico configuran un impacto territorial acumulado, residual y planificado, cuya gravedad no reside únicamente en lo ya ejecutado, sino en la certeza del daño futuro incorporado al diseño del proyecto. Esta situación demuestra que la gestión del proyecto ha operado bajo una lógica de fragmentación de impactos y de disociación entre discurso público y realidad territorial, trasladando riesgos estructurales a comunidades, ecosistemas y gobiernos locales. Desde una perspectiva técnica y territorial, estos hechos invalidan cualquier afirmación de no afectación a humedales, áreas protegidas o conectividad, y confirman que el proyecto ha avanzado —y pretende seguir avanzando— en contradicción directa con los compromisos públicos que facilitaron su aceptación social

Detrás del uniforme hay humanidad*

 *Detrás del uniforme hay humanidad*




En medio de la rutina diaria y del dinamismo del tránsito existen gesto que llegan al alma.


Una imagen reciente, captada en una vía pública, muestra a un agente de la DIGESETT asistiendo con cuidado y respeto a una persona envejeciente para cruzar la calle. Un acto sencillo, pero profundamente significativo.


Esta acción refleja la esencia del servidor público: proteger la vida, garantizar la seguridad vial y actuar con empatía hacia los más vulnerables. Más allá de hacer cumplir la ley, los agentes de tránsito son hombres y mujeres comprometidos con el bienestar de la ciudadanía, conscientes de que cada peatón tiene una historia, una familia y un destino al que llegar con seguridad.


Desde la DIGESETT reiteramos que detrás de cada uniforme hay humanidad, vocación de servicio y un firme compromiso con la vida. Acciones como esta nos recuerdan que la autoridad también se ejerce con sensibilidad, respeto y solidaridad.

CAASD entra en etapa finalización trabajos Acueducto Oriental

 CAASD entra en etapa finalización trabajos Acueducto Oriental




Explican que durante los próximos días se observarán desagüe en diferentes puntos, algunos con aguas turbias


El ingeniero Fellito Suberví dijo que los trabajos son necesarios para drenar las líneas antes de que entre en operación el Acueducto Oriental o Barrera de Salinidad, que además de fortalecer el suministro de agua en Ciudad Juan Bosch y más de un centenar de sectores de Santo Domingo Norte y Este, se convertirá en el Acueducto más grande y de mayor producción de agua potable del país.


 


Santo Domingo, RD. – El director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), ingeniero Fellito Suberví, informó que durante los próximos tres días se procederá al drenaje de las nuevas redes instaladas para poner en funcionamiento el Acueducto Oriental, y al desagüe a las existentes a fin de fortalecer y optimizar el suministro de agua potable que reciben las familias que residen en los municipios Santo Domingo Este y Norte de la provincia Santo Domingo.


El ingeniero Suberví dijo que de este miércoles hasta el domingo se trabajará en la intervención y optimización de las redes de distribución de agua potable, la corrección de averías detectadas y la realización de ajustes técnicos que permiten mejorar la presión y la continuidad del servicio en los distintos bloques residenciales de sectores como Ciudad Juan Bosch, La Ureña, Quinto Centenario y Cancela, entre otros.


“Hemos empezado a la revisión final de la operación del Acueducto Oriental, y en cada punto seguiremos observando personalmente el comportamiento de la línea de impulsión de 48 pulgadas, sobre todo en los desagües en varios hidrantes ubicados en las avenidas Hípica y Ecológica, entre otros”, manifestó el ingeniero Fellito Suberví.


El director de la CAASD informó que estas acciones forman parte del protocolo establecido antes de la inauguración de la Ampliación y Remodelación del referido acueducto, que permitirán garantizar un servicio eficiente y de calidad, asegurando que el agua potable llegue a los hogares de los referidos municipios en condiciones óptimas.


“Pedimos comprensión y evitar alarma cuando observen los hidrantes drenando, sobre todo algunos con aguas turbias, ya que ese operativo lo hacemos para limpiar las redes, hacer las pruebas de lugar y empezar a fortalecer el suministro de agua potable a los residentes de las diferentes comunidades de Santo Domingo Este y Santo Domingo Norte”, explicó el ingeniero Suberví.


Entre los sectores que se observarán los resultados inmediatos de estas pruebas están los Kilómetros 10, 11, 12, 13, 14 y 15 de Las Américas, Corales del Sur, Tropical del Este, Arismar, Aguas Locas, los Residenciales Paso de Los Corales y Paseo del Este los Corales II, Marena, Ortega, Insucrow, Crow IV, Moneda II, Invidorex, Yeimi, Emilia, Las Américas, Los Frailes, Brisa del Este, Villa Eloisa, Villa Adela, Lotificación del Este, Las Flores, Hipódromo Quinto Centenario y Barrio Nuevo Amanecer.


Además, Jardines del Quinto Centenario, Las Canas, Luz María, Cancela, Paraíso del Mar, Génesis, Barrio Juan Bosch, Marbella II y III, Valle de las Américas, Laura Mariel, San Bartolo, Caribe, Barrio Francisco del Rosario Sánchez, Los Molinos, urbanización Argentina y María del Mar.


 


Dirección de Comunicaciones


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Ejército intercepta dos vehículos con 26 nacionales haitianos en condición migratoria irregular en Valverde*

 Ejército intercepta dos vehículos con 26 nacionales haitianos en condición migratoria irregular en Valverde*




_*Valverde, R.D. –*_ Como resultado de operativos de patrullaje preventivo y labores de inteligencia realizados por el Ejército de República Dominicana (ERD), fueron interceptados dos vehículos que transportaban a un total de veintiséis (26) nacionales haitianos en condición irregular, en distintos puntos de la provincia Valverde.


El primer operativo fue realizado en el tramo carretero del canal de la comunidad de Maizal, municipio Esperanza, donde fue interceptada una jeepeta marca Honda, modelo CR-V EX 4WD, color rojo, placa G321755, en cuyo interior se encontraban diez (10) nacionales haitianos, entre ellos tres (03) hombres, dos (02) mujeres y cinco (05) menores de edad, todos sin documentación que acreditara su estatus legal en territorio dominicano. El conductor emprendió la huida al notar la presencia militar.


El segundo operativo fue realizado en la comunidad de Pueblo Nuevo, municipio Mao. En esta intervención fue interceptado un vehículo marca Hyundai, modelo Sonata, color blanco, placa AA95779, el cual transportaba a dieciséis (16) nacionales haitianos, todos de sexo masculino, en condición irregular.



Al percatarse de la presencia militar, el conductor abandonó el vehículo y huyó del lugar, dejando en su interior una cédula de identidad, correspondiente al ciudadano Frainy José Capellán Cruz, C-034-0062888-3. 


Tanto los vehículos ocupados como los extranjeros detenidos fueron trasladados a la sede de la 4ta. Brigada de Infantería del ERD, donde permanecen bajo custodia para los fines legales correspondientes, en coordinación con la Dirección General de Migración (DGM) y las demás autoridades competentes.


*_Ejército de República Dominicana (ERD)_*